El uso del agua del Canal para riego se ha mantenido
hasta hoy. Durante todo su trayecto encauza
un caudal de entre 25 y 30 metros cúbicos por
segundo, lo que permite que se puedan regar
unas 26.500 Ha. de terreno, de las que aproximadamente
23.600 Ha. están ubicadas en Aragón
y 2.900 Ha. en Navarra.
Sus aguas
discurren a lo largo de sus 108 Kms., paralelas
al río Ebro a una distancia de éste
que oscila entre los 5 y 9 Kms.
Las acequias
de riego se distribuyen a lo largo de una estrecha
banda formada por el Canal o su entorno próximo
y el río Ebro. Debe observarse, no obstante,
que al ser un canal para la navegación
y, por tanto, con una pendiente muy pequeña,
su explotación como acequia de riego
presenta dificultades, ya que debe llenarse
por la noche (cuando la demanda de agua es menor),
para que a lo largo del día vaya descendiendo
paulatinamente el nivel del agua. El
propio cauce hace de desembalse permitiendo
que la mayoría de los agricultores rieguen
de día.
La dedicación
productiva de su regadío está
fundamentalmente orientada a los cultivos herbáceos
extensivos (alfalfa, maíz, cereales,
etc.), si bien también podemos encontrar
superficies dedicadas a la fruticultura y horticultura
(alcachofa, coliflor, cebolla, etc.).
En los últimos
años se han llevado transformaciones
en regadío en la margen derecha del Canal
Imperial mediante elevaciones de carácter
privado y que suponen un cambio muy positivo
en unas zonas muy áridas y compensan
la pérdida de superficie en la huerta
tradicional debido al incremento de las zonas
urbanas.