La distribución del agua a los usuarios
se realiza a través de más de
300 tomas en su mayoría en la margen
izquierda, en las cuales se deriva el caudal
por gravedad, construidas inicialmente a una
profundidad no mayor de 1,40 metros para asegurar
un nivel mínimo de agua para la navegación
que era prioritaria hasta más de la mitad
del siglo XIX.
Actualmente
se encuentran automatizadas la mayoría
de las tomas de riego y realizan apertura y
cierre diario coincidente con las horas de luz
solar (sol a sol).
El resto de
tomas son para abastecimiento e industrias que
están conectadas a sistemas de bombeo,
los cuales tienen su correspondiente elemento
de medición de caudales.