Para hacer posible la navegación fue
necesaria la construcción de esclusas
-“inclusas”, según se decía
antiguamente- que permitieran salvar los desniveles.
Pese a la considerable longitud del Canal, se
construyeron solamente tres grupos de esclusas
–el primero de ellos ya en el Km. 81–,
lo que demuestra que fue una obra bien trazada
que aprovechó con ventaja los relieves
del terreno, salvando con acueductos las pequeñas
vaguadas y los pasos de los ríos Jalón
y Huerva. Con un desnivel total de 125 metros
en todo su recorrido, la pendiente del Canal
es tan sólo de 8 cm/km –es decir
0,08%–, lo que hace posible la navegación
en ambos sentidos.
Las esclusas funcionaban
de la siguiente manera: cuando una barca bajaba
por el cauce en el sentido de la corriente,
primero se abrían las portanas inferiores
de la compuerta situada aguas arriba para que
entrase el agua desde el canal a la balsa y
se igualasen los desniveles. Una vez que estaban
al mismo nivel, se abrían las compuertas,
abatiéndolas contra la pared del canal,
para que pasara la barca.
Se encerraban entonces,
las compuertas superiores de la esclusa y se
abrían las portanas de las situadas aguas
abajo, con lo que el agua pasaba y descendía
el nivel de la balsa hasta igualar al del Canal;
en ese momento se abrían las compuertas
y la barca seguía su recorrido. Para
remontar la esclusa, se hacía esta misma
operación en sentido inverso.
Las esclusas se localizan
en tres zonas, todas ellas dentro del término
municipal de Zaragoza, donde el cauce pierde
una altura total de 30 metros, desnivel que
fue utilizado para poner en funcionamiento diversos
ingenios mecánicos como molinos, batanes,
etc.
Las dos esclusas de Casablanca,
también llamadas de San Carlos, se sitúan
en el Km. 81 y tienen un salto de unos 6,5 metros
de altura. Regulaban el nivel del Canal antes
de cruzar el río Huerva y formaban parte
del puerto de Casablanca. Actualmente se mantienen
en buen estado de conservación, aunque
no están en uso.
Las cuatro esclusas de
Valdegurriana, situadas en el Km. 89, al término
de los montes de Torrero, tienen un salto total
de 13 metros. Igual que las de Casablanca y
la del camino de Torrecilla, tienen planta oval
y una esmerada construcción en sillería.
A la entrada de estas esclusas se encuentra
la Almenara de San Bernardo. Están bien
conservadas.
Las tres esclusas del camino
de Torrecilla se encuentran en el Km. 91, con
un salto de 9,75 metros y están actualmente
en ruinas.
En los últimos años
se han instalado cuatro compuertas transversales
que pueden actuar como esclusas y adaptarse
a la navegación si fuese necesario.