El Canal no sólo fue una obra hidráulica
destinada al riego y a la navegación,
sino también, sobre todo en el siglo
XIX, el motor de otros muchos recursos. Su abundante
caudal se aprovechó para múltiples usos
industriales, entre otros: norias, molinos,
batanes, fábricas de curtidos, de aguardientes,
etc., que ayudaron eficazmente a industrializar
la región y a diversificar la actividad
laboral.
Su situación estratégica a lo
largo del eje del Ebro y su proximidad a un
gran núcleo poblacional como Zaragoza, han hecho
que el Canal Imperial garantice el suministro
de caudales a las grandes industrias que en
los últimos años se han instalado en
esta zona (OPEL, TUDOR, VICASA, etc.), así
como la práctica totalidad de los polígonos
industriales de los municipios y a los grandes
proyectos logísticos que actualmente
se están desarrollando (PLAZA, CENTROVIA,
P.T.R., etc.).