En pleno siglo XXI, puede decirse que el Canal
Imperial de Aragón, tras más de
200 años de existencia, sigue en pleno
funcionamiento y cumple, como infraestructura
hidráulica, una función vital
para la ribera del Ebro, en especial para la
ciudad de Zaragoza. Aunque no debe olvidarse
que todas las obras que en el Canal se realizan,
como obra pública de singular valor y
trascendencia histórica, deben conciliar
los aspectos funcionales con el cuidado y el
respeto de su rico patrimonio cultural y medioambiental.